Y sí,
fueron fenicios, griegos y romanos, los que introdujeron la vid en la península
Ibérica.
Por Real
Decreto de 22 de octubre de 1926 se creó el primer organismo de control de la
Denominación de Origen Rioja, un Consejo Regulador al que se encomendaba la
misión de delimitar la zona de producción del Rioja, controlar la expedición de
las "precintas de garantía" y recomendar las medidas legales a
adoptar contra los usurpadores y falsificadores de la marca Rioja. Su
reglamento fue aprobado en febrero de 1928.
Pero es
en los años 70, cuando se empieza a conocer en el mundo, la calidad de los
vinos españoles.
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Zona vitivinícola de La Rioja (España) |
Y es La
Rioja, con sus distintas zonas de cultivo –Logroño, Álava, Navarra- la que por
mucho, más ha hecho por la internacionalización y reconocimiento de nuestros
vinos.
Su mezcla
de uvas de origen autóctono; Tempranillo, Graciano, Garnacha y Mazuelo, en
proporciones muy estudiadas, su cuidada elaboración, su perfecta transformación
y su excelente cuidado, produjeron unos caldos de excelente calidad, que
obtuvieron reconocimiento mundial.
Hoy hay
en España, 91 denominaciones de origen protegidas (DOP). Más que provincias.
Valdepeñas,
que durante muchos años fue el vino de referencia en muchas tabernas y hogares
españoles, es hoy en día una de las zonas que más vino vende y más vino
exporta.
Ribera
del Duero, que alcanzó una fama internacional muy merecida en los años 80, de
la mano de Vega Sicilia y Torremilanos, basó su trabajo en la elaboración de
vinos monovarietales, con la uva tempranillo o tinta del país como elemento
fundamental de su éxito.
Otras
denominaciones de origen o marcas, también de mucho éxito, como Somontano, elaboraron
sus caldos con uvas de origen francés –Cabernet, Merlot, Syrah- obteniendo un
vino de notable calidad, estructura, ároma y sabor.
No puedo
citar aquí todas las denominaciones de origen que existen hoy en España, pero
si destacar aquellas, que a lo largo de este tiempo, más han despertado en mí
un interés más destacado, a saber: Toro, Valdeorras, El Priorato o Madrid.
Sin
perjuicio de los vinos blancos, óptimos en ocasiones, es el vino tinto, el vino
por excelencia.
Y mi recomendación de hoy, Viña Ardanza Reserva 2005, añada excelente.
Un vino de La Rioja Alta, siempre exquisito, de uva Tempranillo (80%) y
Garnacha (20%). Vendimia selectiva en cajas y transporte refrigerado. Tras las
fermentaciones, los vinos pasaron a barrica en mayo de 2006. El Tempranillo
permaneció 36 meses en
roble americano de 4 años de edad media y la Garnacha, redujo su crianza a los 30 meses en barricas de 2 y 3 vinos
de roble americano. Los vinos fueron trasegados manualmente en seis ocasiones. En julio de 2009
pasó a botella.
Rojo rubí, cubierto, capa media alta con borde naranja. Aroma vivaz,
limpio e intenso, con notas balsámicas y especiadas de vainilla, nuez de coco y
pimienta negra que permiten apreciar suaves aromas de frutas negras. En boca se
presenta con buena estructura, equilibrado en acidez y alcohol, con unos
taninos dulces y pulidos. En el largo retrogusto vuelve a aparecer la frescura
de frutas negras acompañada de notas especiadas de maderas nobles.
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